Imagina un libro de cuentas compartido entre miles de personas en todo el mundo. Nadie lo controla solo, todos pueden verificarlo, y es imposible borrar una línea una vez escrita. Eso es la blockchain.
Ningún banco, gobierno ni empresa la controla. Miles de ordenadores comparten y verifican cada transacción simultáneamente.
Una transacción registrada es definitiva. Imposible modificarla o borrarla. Lo que la blockchain ha escrito queda escrito para siempre.
Cualquiera puede verificar cualquier transacción en un explorador blockchain. Sin zonas grises, sin opacidad.






